lunes, 31 de octubre de 2011

UN ACERCAMIENTO A LA PEDAGOGÍA CONCEPTUAL





Por Alba Nelly Gutiérrez C*.

Últimamente ha sido frecuente escuchar en las aulas y centros educativos el tema: "Modelo de Pedagogía conceptual", además he recibido inquietudes que han apuntado a que hoy escriba algo más puntual, sin ser autoridad en el tema.

El modelo es colombiano. Miguel y Julián de Zubiría y un amplio número de colaboradores han dedicado estos últimos años a investigar en la Fundación Alberto Merani para el desarrollo de la inteligencia y el Instituto Alberto Merani que tiene como característica el aceptar estudiantes con coeficientes intelectuales excepcionales, el cómo aprenden hoy los niños, adolescentes y adultos en general, pero teniendo en cuenta las características de los colombianos en particular.

El resultado de años de trabajo se encuentra plasmado en múltiples obras publicadas como el Tratado de Pedagogía Conceptual, la Teoría de las seis lecturas I y II, Biografía del Pensamiento, Mentefactos I así como el Primer Congreso Internacional de Pedagogía Conceptual que se llevó a cabo en Cali en octubre pasado.

La Pedagogía conceptual nace como respuesta a los interrogantes dejados por el Movimiento Pedagógico de FECODE, las sugerencias de la Misión de los Sabios y la búsqueda intensa de los maestros colombianos por hallar aquellos horizontes que resignifiquen la enseñanza.

Parte de un gran compendio de investigaciones bajo el marco de la Psicología
Cognitiva, el rescate de la filosofía aristotélica y los mejores autores en los temas de valores y la lógica del pensamiento.

Está fundamentada en tres ejes básicos que son: Desarrollo del pensamiento, lectura comprensiva y formación valorativa, lo que significa que es importante el componente cognoscitivo tanto como el formativo o en palabras cortas que se necesitan estudiantes con altos niveles de pensamiento y con altos niveles de humanismo.

La pedagogía conceptual asume como postulado científico que la inteligencia humana es un conjunto binario conformado por: instrumentos de conocimiento y operaciones intelectuales.

Se entienden los instrumentos de conocimiento como: nociones (Bueno, grande, etc.), proposiciones (Todo colombiano es suramericano, Algunos compañeros son mis amigos, etc.), conceptos (País, animal, economía, etc) y categorías (sistema político, democracia, etc.) que van de lo simple y fácil a lo complejo, abstracto y difícil y que serán finalmente las herramientas con las que el ser humano trasciende en el conocimiento.

Las operaciones intelectuales que realiza el ser humano durante su vida están clasificadas según la etapa del pensamiento en que se encuentre el ser humano, así:

ETAPAS DEL PENSAMIENTO

OPERACIONES INTELECTUALES.

NOCIONAL

Introyección, Proyección, Comprehensión y Nominación

PROPOSICIONAL

Proposicionalización, Ejemplificación Codificación y Decodificación

CONCEPTUAL

Supraordinación, Infraordinación, Isoordinación y exclusión

FORMAL

Inducción y Deducción
CATEGORIAL

Derivación, Argumentación y Definición.

Clasificadas las operaciones intelectuales, es claro que la tarea del docente será desarrollar las etapas del pensamiento con actividades que contribuyan a potenciar dichas operaciones en los estudiantes.

El modelo de Pedagogía Conceptual solicita al docente preguntarse y dar respuesta a las preguntas del hexágono siguiente que constituyen el deber ser del currículo:


Las tareas tanto de docentes, alumnos y padres de familia cambian y cambian porque la idea es "no más de lo mismo". Aunque se reconoce que el modelo tradicional ha sido bueno, tan bueno que es difícil cambiar lo que se ha hecho durante los últimos cien años y lo que se pretende no es erradicarlo completamente pues bondades tiene, lo que se quiere es cambiar los roles que han mantenido tan estática la educación y que no tienen actualmente contextualización ni proyección hacia el siglo XXI. Los docentes no son pozos de saber sino acompañantes de un proceso en el que también aprenden, también investigan y también producen conocimiento y cuya misión primordial es desarrollar las operaciones intelectuales correspondientes a cada etapa del pensamiento del ser humano. Los alumnos no son recipientes vacíos y pasivos del proceso, ahora colaboran en la potenciación de sus habilidades, construyen junto con sus compañeros y la ayuda de los adultos el conocimiento pero además lo trascienden y redimensionan, además tienen como deber el comprobar y falsear tesis, conocer dónde está la información y aunque trabaja utilizando la memoria, ella no es el factor primordial de su desarrollo. Los padres de familia pierden su función pasiva y ahora colaboran con el proceso de manera activa y continua tanto en el hogar como con la institución.

Las herramientas didácticas que se utilizan son los mentefactos que como idea innovadora se constituyen en un aporte científico para la adquisición autónoma del conocimiento. Surgen de la utilización de los mapas conceptuales de Joseph Novak en el instituto Alberto Merani y sus limitaciones pedagógicas, la aplicación de la teoría de las seis lecturas en el área de lenguaje y la revisión constante de la teoría cognitiva de Ausubel.

Existen Mentefactos nocionales, proposicionales, conceptuales, formales, pre-categoriales y categoriales que utilizan instrumentos de conocimiento asociados exclusivamente a cada mentefacto, que exigen procesos cognitivos u operaciones intelectuales para cada estadio. Como cualquier diagrama organiza y preserva el conocimiento del paso del tiempo y su carácter visual hace que sea mejor su uso que mil palabras juntas, pero se diferencia de los demás por garantizar la elaboración de operaciones intelectuales, que obligan a desechar información y precisarla en torno a un objeto de conocimiento.

Observemos tres ejemplos de mentefactos:

1. Mentefacto Nocional:



OPERACIONES INTELECTUALES:

Introyección: del ojo a la imagen
Proyección: de la imagen al objeto
Nominación: de la imagen a la palabra
Comprehensión: de la palabra al objeto
Los mentefactos utilizados en la etapa preescolar cualifican la adquisición de nociones que son la herramienta constitutiva de esta etapa del pensamiento.

2. Mentefacto Conceptual:

Después de la etapa proposicional, con su respectivo mentefacto, los estudiantes de cuarto y quinto de primaria, deben estar en capacidad de manejar los mentefactos conceptuales, que indagan toda la información posible sobre un concepto determinado, con un esquema como:



OPERACIONES INTELECTUALES:

• Supraordinar: Incluir una clase en una superior
• Excluir: Diferenciar dentro de una misma clase
• Isoordinar: caracterizar el concepto
• Infraordinar: Divisiones dentro de una clase.

Clasificación de un concepto de acuerdo a un criterio.

El mentefacto conceptual se constituye en herramienta más avanzada que los mapas conceptuales al lograr que el estudiante sepa qué concepto es mayor y envuelve el concepto trabajado (Supraordinación), qué características le son propias al concepto (Isoordinación), qué conceptos de la misma clase se diferencian (exclusión) y cómo podría dividirse el concepto (Infraordinación). De tal manera que la investigación lo llevará a conocer lo que es, lo que no es, lo que lo caracteriza y cómo se divide el concepto en cuestión.

3. Mentefacto categorial:

Finalizando el bachillerato y ya en la universidad, el estudiante está en capacidad de elaborar un mentefacto que utiliza operaciones intelectuales más elevadas y que tiene una estructura como la siguiente:




OPERACIONES INTELECTUALES:

Descubrir la tesis o idea central del texto
Argumentar la tesis
Derivar, sacar las conclusiones
Definir, los conceptos.

Acerca del uso de mentefactos en el aula de clase como herramienta para el desarrollo de operaciones intelectuales, existen ya investigaciones en varias regiones del país que demuestran científicamente su eficacia.

En cuanto a la formación en valores, el modelo de Pedagogía conceptual trabaja de manera constante incluyendo de forma permanente la reflexión y el análisis de acuerdo a cada nivel dando importancia al conocimiento de sí mismo y la expresión de gestos y emociones (período nocional), las biografías, los dilemas, la justicia y las actitudes (período conceptual), las problemáticas socio-culturales actuales, el proyecto de vida y la autobiografía (desde el período formal). De tal manera que es tan importante el desarrollo intelectual como el desarrollo o avance como persona y como miembro útil de una comunidad.

En cuanto a la lectura comprensiva, el modelo de Pedagogía conceptual propone a la comunidad educativa la "Teoría de las seis lecturas" en donde Miguel de Zubiría sustenta de manera teórica y didáctica la existencia de varios niveles de lectura por los que debería cruzar cualquier estudiante desde el primer año de la primaria hasta la universidad y que se constituirían en la base fundamental para lograr procesos de autoformación. Los seis momentos serían:

1. Lectura fonética
2. Decodificación primaria
3. Decodificación secundaria
4. Decodificación terciaria
5. Lectura categorial
6. Lectura meta-semántica.

Sin dudas al respecto considero que la lectura comprensiva de nuestros estudiantes en todos los niveles logrará el desarrollo intelectual y por lo tanto el aprendizaje significativo del que tanto hablamos los maestros como una necesidad a la que se le otorga todo nuestro esfuerzo.

Se hace necesario que el modelo se continúe implementando y evaluando en todos los niveles, pues como enfoque nuevo, se constituye en punto de reflexión y constante acomodación, pero sin duda surge en momentos de búsqueda intensa como aporte teórico y posibilidades muy prácticas de renovación de la educación colombiana.

Que sea este el momento de invitación a su lectura y análisis crítico, en búsqueda del paradigma de la educación del nuevo milenio.

* Magíster en Docencia. Docente de las Universidades Santo Tomás y de La Salle a nivel de Postgrados en Bogotá.


APRENDIENDO A APRENDER.
Joseph D. Novak y D. Bob Gowin. Ediciones Martinez Roca- Barcelona España 1988

CAPITULO 4. Nuevas Estrategias de Planificación de la Instrucción

El capítulo presenta estrategias para aplicar los mapas conceptuales y la UVE en la planificación de programas de enseñanza y en la planificación de actividades concretas de clase.

Aunque el autor manifiesta que no existe una manera óptima de representar una materia de estudio a través de un mapa conceptual, este si puede dar claridad acerca de la generalidad del contenido y los conceptos que se van a abordar, lo mismo que las relaciones que se pueden establecer entre ellos.

La riqueza práctica de los mapas conceptuales está en su concisión y su fuerza visual que proporcionan una visión global de un programa.

La clave del uso exitoso de los mapas conceptuales está en saber escalonar los niveles de inclusividad de los conceptos: los conceptos más amplios e integradores deben constituir la base de la planificación del vitae, y los conceptos más específicos y menos inclusivos sirven para seleccionar las actividades y materiales de enseñanza más específicos. En términos más gráficos puede decirse que la parte superior del mapa conceptual de una asignatura determina las actividades de planificación general del vitae y la parte inferior se refiere a las actividades y materiales de enseñanza específicos.

Se aconseja que una buena planificación curricular debe tener entre 4 y 7 conceptos claves para comprender la disciplina que se está estudiando. También es muy importante que la claridad del mapa conceptual permita a los estudiantes ir reconociendo las relaciones entre los conceptos nuevos con los ya aprendidos. (Ver diagrama).

A diferencia de los esquemas, los mapas conceptuales presentan los conceptos y las proposiciones fundamentales en un lenguaje explícito y conciso, mostrando las relaciones entre las ideas principales y acentúan visualmente las relaciones jerárquicas entre los conceptos. En los esquemas no se muestran con claridad las relaciones de Supraordinación y subordinación que existen entre los principales conceptos y proposiciones.

Después, el autor menciona como se pueden emplear la UVE en la instrucción; son especialmente útiles para dictar contenidos que se dictan en un libro normal, es decir, transformar el conocimiento de la sociedad, en material pedagógico.

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